viernes, septiembre 01, 2017

Tierra del fuego de S. Iparraguirre

la tierra del fuego es una novela histórica que gira en torno al juicio de un integrante del grupo étnico del sur de Argentina y Chile, Button, quien es acusado, junto con su pueblo, por un delito. Con anterioridad, él había sido llevado a Londres como parte de una especie de experimento social durante 1830.
            La autora posee una escritura maravillosa, lírica, que atrapa.
           

Tierra del fuego Sylvia Iparraguirre

La tierra del fuego
Sylvia Iparraguirre
2012
Alfaguara
285 páginas










ASÍ COMIENZA

La novela, ya desde el inicio, nos engancha para saber qué fue aquello que sucedió:

Hoy, en medio de esta nada, sucedió un hecho extraordinario. Tan de tarde en tarde la llanura rompe su monotonía interminable que cuando el punto vacilante en el horizonte creció y fue un jinete, y cuando pudo deducirse que su dirección era la de estas pobres casas, ya la impaciencia nos mandaba esperarlo.

la dimensión que horas después cobraría para mí


MI LECTURA
Me enganchó la idea de que trate sobre diversos temas de la historia de mi país bastante espinosos: la invasión de europeos para apoderarse de territorios lejanos, el intento de asimilar a los “salvajes” mediante el accionar de la Iglesia Católica, el litigio por las Islas Malvinas. La autora supo presentar estas cuestiones a partir de las situaciones vividas entre los personajes.

Jemmy Button
Imagen de Link

            La novela está estructurada en forma de una larga carta separada en pliegos. El primero está fechado en 1865 y fue escrito en Lobos, donde vive el protagonista, John Guevara. Esta carta es requerida desde Inglaterra, por la Armada Real, ya que él fue testigo del juicio llevado a cabo en las Islas Malvinas y, además, fue quien acompañó a Button en su viaje a Londres. Este pedido lo lleva a reencontrase con los recuerdos sobre su padre.
            John Guevara es hijo de una criolla y un militar inglés que se quedó en la pampa argentina. A través de él vivimos el conflicto de sentirse partido en dos identidades, cuestión que se refleja en su nombre: apellido castellano y nombre británico; reconocido por su padre y no reconocido. Una situación similar atravesaron los integrantes de los grupos étnicos que se convertían al catolicismo o se “civilizaban” cuando una parte de ellos permanecía afuera de la “civilización” europea: sus orígenes. Quien posee dos pertenencias, no es aceptado por completo en ninguna de ellas, siempre será un extranjero, un outsider.

Mi nombre es un híbrido. No puedo dejar de sentir la violencia que su introducción ejercerá sobre lo escrito. Mi apellido es el materno: Guevara. Los nombres de pila corrieron a cargo de mi padre: John William, que él simplificaba en Jack.


Jemmy Button
Imagen de Link 

Jemmy Button o James Button, integrante de los yámanas del canal de Murray, recibió el nombre por haber sido canjeado por unos botones con el objetivo de ser llevado a Londres en 1833 como muestra de lo que es capaz de lograr la civilización, un experimento aberrante, pero tan en boga por esos tiempos. Solo tenía quince años. Muchos científicos de la época capturaban integrantes de diversas etnias con el objetivo de estudiarlos o exponerlos, tal fue el caso que sucedió en el Museo de La Plata (Buenos Aires, Argentina) donde los obligaron hasta  a exhibirse para los visitantes como en esas ferias de lo exótico, entre lo grotesco y lo zoológico. Lo digo para evitar juzgar solo a los europeos. Hay que pensar que en esa época se discutía si eran o no humanos a la luz del mensaje bíblico. Otro dato: “En 1889, para celebrar nada más ni nada menos los cien años de la Revolución francesa -recordemos, la Revolución de los Derechos Humanos, de la igualdad y la fraternidad- se exibieron, en la Exposición Universal de París en el Jardin d'Acclimatation de París, 9 aborígenes selk'nam (o yámanas) capturados un año antes por un ballenero llamado Maurice Maitre”. (2)


Me encantó la presencia del mar, de los barcos, las descripciones sobre la vida en altamar, la visión encendida de las costas. Como dato curioso menciono que gracias a esta novela, la autora fue nombrada madrina de un barco noruego en el año 2000 (1).  A partir de esta experiencia escribió Encuentro con Munch.

El mar es un exceso y los hombres dados a navegar comparten una clase de locura que los que han permanecido siempre en tierra no alcanzan a comprender. Los días y las noches en el mar no se miden por días y noches sino por el cansancio invencible que sigue a la lucha con la tormenta, por el desolado precipitarse de un cadáver en el océano, por el escorbuto y la fiebre, por el esplendor de las mañanas, por el movimiento de las estrellas entre los mástiles victoriosos.

Lo primero que acude es el fuego perforando la noche más oscura del planeta, fuegos devorados por las ráfagas desatadas del viento que dejaban mudo de expectación y temor al que miraba desde la borda.



Otro aspecto positivo, es la descripción de los paisajes que enmarcan los sentimientos, sucesos, que viven los personajes. No son descripciones soporíferas, sino líricas.

Entre los 64 y los 70 grados de longitud oeste del meridiano de Greenwich y los paralelos 52 y 56 de latitud sur, se extiende el último fragmento de América del Sur: la Tierra del Fuego, la Terra Incognita Australis, abierta, desgajada en islas y canales interminables de modo tal que si un hombre se plantara en la costa norte del estrecho de Magallanes mirando al sur, tendría ante sí, en línea recta y a unas pocas millas, el punto extremo de este conjunto, las islas más australes del continente, el Cabo de Hornos, donde se juntan furiosamente los océanos; hacia atrás, el hombre cargaría sobre sus espaldas las Américas del Sur, Central y del Norte con sus trópicos, su ecuador, con todos sus ríos, selvas y montañas, hasta Alaska.

El Cabo de Hornos, lugar de barcos naufragados, donde los marinos, agobiados por el triste prestigio de ese punto en el que los océanos convergen como si lucharan, y por la idea obsesiva de perderse en el laberinto de islas y canales envueltos en eterna bruma, creían escuchar el quejido de los ahogados, el susurro de los náufragos muertos hacía siglos que parecían llamar, pedir auxilio desde las costas sombrías.

Me gustó leer sobre Darwin, Robert Fitz-Roy y sobre otras personas reconocidas, metidos directa o indirectamente en la historia.

Investigando sobre Jemmy Button encontré unos dibujos y el dato de que existen otros textos como Soy Jemmy Button el salvaje de Francisco Hervé que trata sobre el traslado de Button a Londres; Jemmy Button el fueguino de Isabel Ezcurra. No son los únicos, existen incluso libros ilustrados. Además, existen varios documentales, como El botón de nácar de Patricio Guzmán.


LUGARES

Tierra del Fuego

Durante la lectura iremos desde Lobos, Buenos Aires (Argentina), hasta Cabo de Hornos, zona entre el sur de Chile y Argentina, para arribar hasta Londres para retornar de nuevo.

Jemmy Button

            La zona sur de América ha sido un sitio de disputa de diversos grupos: argentinos, chilenos, británicos y otros grupos étnicos (yámanas, Selknam, tehuelches). Estas tensiones se pueden leer en la novela. Recordemos que como parte de este proceso han desaparecido grupos humanos completos (Selknam) y especies animales como los lobos marinos de doble pelo que fueron diezmados por sus pieles para ser llevadas a Europa. Este choque de cosmovisiones fue terrible. Imaginen que para un yámana la vida de los animales pequeños era sagrada; para un europeo, era una mercancía, catapulta a la riqueza y al prestigio. No tan distinto hoy día como vemos a los “extraños” como el caso de los enfermos mentales, los pobres, los obesos. Siempre señalamos a los otros, ese territorio de miedo y de extrañeza. Solo les cambiamos los rostros y los nombres.

 
Lobos
Lobos, Buenos Aires (editada de Street View Google)

Lobos
Lobos, Buenos Aires (editada de Street View Google)

Siempre quise conocer Tierra del Fuego porque me gusta el frío, el mar, la soledad y el viento. Dejo aquí algunas imágenes del lugar.

El Cabo de Hornos. A ese infierno líquido lo rodeaba un sombrío prestigio de barcos sin regreso; de náufragos que dejaban señales en las rocas o una botella enterrada; de cadáveres vivientes refugiados en las cuevas de la costa, sobre cuyos despojos se cernía otro motivo de espanto: el aterrador invierno del Cabo de Hornos.


Cabo de Hornos
Zona del Canal del Beagle (Imagen editada de Google Street View)


Cabo de Hornos
Zona del Canal del Beagle (Imagen editada de Google Street View)

CONCLUSIÓN


Recomiendo la lectura de esta novela por la belleza en su escritura y por la temática que aborda para comprender hechos de nuestra historia, necesario para conocer que tan lejos podemos llegar cuando en lugar de maravillarnos por la diversidad humana queremos convertirla en nosotros. Les dejo una serie de cantos de los selknam, grupo cercano al de Jemmy Button.



Notas


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